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viernes, julio 17

¡Cómo odio a ese chico! Capítulo 12

Capítulo 12

Mi primera clase no la compartía con él, y tampoco la segunda, pero en la tercera lo vi y me sorprendió que mi antiguo lugar estaba desocupado. A la hora del almuerzo sucedió lo mismo.
Mi vida estaba regresando a la normalidad.

El resto de la semana Chris pasó por mí, pero ahora el corto viaje a la escuela transcurría en silencio. Simplemente no sabía que decir.
***********

La semana de exámenes pasó y así el verano llegó.
Me encantaba el verano, no más escuela, no más deberes, no más levantarse temprano. Todo el tiempo para mí y sólo para mí. Vería películas con mis amigas, iríamos al parque a patinar, iríamos a nadar, tantas cosas!!

Pero mis planes de felicidad veraniega terminaron sin antes comenzar.
-¿Cómo? Me van a dejar sola en el verano?-dije frente a mis amigas, cuando me soltaron la bomba
-Lo siento-dijo Erin- mis papás ya tenían planes
-Si, seguro te llevan arrastrando a la playa
Erin sonrió
-No nos extrañaras, estoy segura de Adam te hará buena compañía-dijo Jo, quién iba a ir a visitar a su abuela en el verano.
Eso podía ser cierto, pero con Adam no podía ver películas para chicas.

Y me dejaron sola, con la promesa de escribir aunque fuera un email semanal, tan solo para ver en que andábamos.

Pero Adam también me dio una sorpresa
-Scarlett, me iré un par de días, unas cosas del equipo de natación
-Vas competir?
-Si, pero prometo que regresaré tan pronto que no notarás mi ausencia

Estaba resignada, pasaría mi primera semana de vacaciones confinada en mi casa. Viendo las películas infantiles que George quería ver y haciendo todo lo que mi madre me pedía.

No había visto a Chris, ahora que las clases habían terminado no tenía razón para verlo. Me había comenzado a acostumbrar a su presencia, aunque no dijéramos nada en el auto y aunque no nos dijéramos nada en clases ni en los pasillos se había metido en mi vida, y estar cerca de él simplemente, y de manera inexplicable, me hacía sentir bien.
Había tenido curiosidad de llamarlo, pero no sabía que decir, además de que no quería hacerlo, llamarlo significaría aceptar algo de lo cual aún no estaba segura, de que una parte de mí gustaba de él.

Me metí a Internet, estaba buscando algo interesante. Un par de videos, algunas noticias. Y de pronto me llego un mensaje instantáneo.
ChicoS: Hey… yo te hacía tomando sol en la playa…
Scarlett A: ¿Quién eres?
ChicoS: ¿Quién más? Tu amor verdadero
Scarlett A: Adam no está en la ciudad
ChicoS: Sabes que no hablo de Adam
Scarlett A: Chris deja de molestarme por favor
ChicoS: entonces si sabes quién soy, ehhh
Scarlett A: eres el único que conozco que sigue en el pueblo
Chico S: Así que solo te molesto, no? Llevarte una semana a la escuela es una molestia para ti? Y ¿quién dice que sigo en el pueblo?
Scarlett A: En primera: gracias Chris apreció que me hayas llevado a la escuela, pero una semana no te redime por las que me hiciste pasar malos ratos. Y en segunda: ninguna persona en un lugar vacacional interesante se conecta a platicar.
ChicoS: tienes razón, mucha razón, así que, a qué hora pasó por ti?

¿Estaba hablando en serio? ¿Creía que iba a salir con él? Tan poco estaba tan desesperada, sólo que sí lo estaba.
Tardé unos segundo en responder, guiada por mi necesidad de estar lejos de casa, de distraerme. Al fin y al cabo ¿qué daño podía hacer? Una salida amistosa con un compañero de clase. Dos personas que coincidieron en un mismo lugar en un mismo momento.
Quedamos de vernos en el centro comercial, no quería que pasara por mí, eso sería una cita y realmente no lo era.
Estaba sentada en una de las bancas, pero aún era temprano, así que me metí en una tienda de ropa.
Tenían hermosos vestidos veraniegos, bonitas blusas, grandiosas bolsas, lentes de sol. Estaba tan pérdida en ese precioso mundo que se me olvido la hora. Y de repente alguien detrás de mí me cubrió los ojos.
Y no sé por qué extraño motivo, sentí… algo…. Sentí cómo mi estómago se revolvía sin siquiera darme tiempo de procesar la información.

Voltee a verlo, nuestra miradas se cruzaron, cómo aquél día en el estacionamiento, pero carraspeé tratando de romper el encantamiento.

Comimos en un restaurant italiano, era la comida favorita de Chris, estuvimos platicando un rato tomando nuestras sodas de naranja.
Estuvimos merodeando por toda la plaza, entrando a las tiendas, Chris se probaba ropa y me hizo probarme algunas cosas también, aunque yo no quería. Después fuimos a la pista de patinaje, Chris era un pésimo patinador y pude lucirme pues patinaba mucho mejor que él. Lo siguiente fue ir al parque, mientras comíamos helado de yogurt.
Nos sentamos después de un rato, a terminar nuestros helados. En este punto ya era demasiado difícil convencerme a mi misma de que no sentía nada por él.

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